sábado, julio 07, 2012

*COLOQUIOS CON PERÓN* por Enrique Pavón Pereyra


Quienes impidieron el retorno. El pensamiento del ex presidente argentino a través de conservaciones mantenidas con él durante los 3 últimos años. 1965-2012.

Editó: Lic. Gabriel Pautasso

MI PROFESIÓN DE FE RELIGIOSA”

*Ya sé que este tema – me dijo PERÓN – es tabú para muchos creyentes que se sonrojan, quizás porque no pueden responder claramente a los interrogantes que nos plantea nuestro espíritu.
-          Prefería rastrar en los orígenes de su fe católica, apostólica, romana. Al fin y al cabo usted, General, ha permanecido fiel a una profesión de fe con la adhesión incontrastable que prestan los hechos.
-          Yo empecé a deletrear en el Breviario de mis tías VICENTA y BALMERA MARTIRENA, que fueron a principios de este siglo dos caracterizadas educadoras. En los claustros de la Iglesia de La Merced, todavía bajo la dirección tutelar de Monseñor ANTONIO RASORE aprendí las verdades del Catecismo. Mi credo espiritual se completó en la Escuela de doctrina cristiana que funcionaba anexa, donde deben constar los premios y distinciones con que los sacerdotes estimulaban mi preparación religiosa.
-          De su vida como oficial me habló alguna vez el párroco de la Iglesia castrense de “Nuestra Señora de LUJÁN”. Al parecer él le había tratado muy tratado muy de cerca, y administró la extremaunción a su padre y a su primera esposa.
-          Usted se refiere al P. ANTONIO D´ALESSIO, un sacerdote ejemplar, desprendido, infatigable, excelente consejero. Él se comidió a proporcionarme algunas lecciones de música. Cuando mi viaje a EUROPA le tocó despedirme y hube de cumplir algunos encargados familiares de parte suya. D´ALESSIO era de origen italiano, y con su conducta desmentía la idea corriente que existía en cuanto a los religiosos de origen europeo. 
-          Yo he escuchado hablar sobre este tema el día que los sacerdotes españoles partieron rumbo a Buenos Aires, llevando la representación española al último Congreso Eucarístico celebrado en la Argentina.
No me corrige el General. Fueron ellos los que pusieron sobre el tapete la preocupación de la Iglesia española sobre el problema que representaba la ausencia de auténticas vocaciones religiosas en los países de Iberoamérica.
-          Problema que subsiste.
-          Desdichadamente subsiste –admitió PERÓN;  para puntualizar:
-          En esa América que nació para la Fe de Cristo hasta parece un contrasentido de un acendrado espíritu religioso. Ese mal no tiene explicación fácil ni simple. Existe simplemente y, con un criterio hasta cierto punto superficial, las jerarquías resuelven esta falencia exportando sacerdotes de Italia y desde España, preferentemente. Es natural que estos países cuiden de no desprenderse de sus mejores elementos, y hasta es humano admitir que sólo concurren con material de descarte a cubrir la escasez de pastores de almas. Las consecuencias salen bien pronto a relucir, y sin ánimo de estimular un nacionalismo religioso es fácil captar que, en realidad, los países del nuevo mundo tienen en sus manos la solución de un problema que como el expuesto, afecta a sus estructuras espirituales.
-          Interrogo al General por el rastro que jalona su experiencia europea, tan pródiga en sugerencias de todo linaje. PERÓN evoca su vida en la ciudad de las  Siete Colinas, los pormenores de la colonia argentina en Italia de la pre guerra, las visitas a la Silla Vaticana.
-          Regale al Santo Padre el film que captaba las más tocantes ceremonias del famoso Congreso Eucarístico de Buenos Aires, que me tuvo a mí de cameraman. Aproveché la ocasión para gestionar la bendición papal que me habían encargado personas de mi amistad. 

*PERÓN y el CONGRESO EUCARÍSTICO*
   
-          Yo he visto algunas de ellas, señor, por deferencia de quienes fueron sus destinarios: ACCAME, TOTTJER, FASOLA CASTAÑO, BROUCHOU, que diputado por Corrientes, SERRA LIMA y algún otro que no recuerdo.
-          Yo hacía buenas migas con FRAY ANTONIO ZAMORA, ilustre mercedario, a cargo de la Iglesia argentina en Roma. Le ayudaba a decir misa y recomendaba a mis compañeros una estricta asistencia a los oficios religiosos matinales. Todavía recuerdo como un bálsamo inextinguible las pláticas de FRAY ANTONIO.
-          Quienes le conocieron entonces aluden a su amistad con otros sacerdotes de la venerable Orden. Citan a menudo a los RR. PP. MOYA y PRATTO.
-          Este último ejerció la capellanía de la Presidencia. Era amigo mío desde Mendoza. Cuando estableció su cargo de adjunto “adjunto” a la Presidencia de la Nación, que no existía, coseché no pocos dolores de cabeza. 
-          ¿No confirmaba una preferencia con esa disposición?
-          ¡Por favor! No ocurra usted en dislate semejante. Le podría traer a colación hechos y episodios que le confirmarían mis preferencias por los Domínicos, por los Franciscanos, por los Teatinos…Hubo sí, de parte de un sector minúsculo de las autoridades eclesiásticas, un reclamo informal, producto de errores de información y quizá de una rivalidad mal entendida. La copa debió colmarse cuando se reconoció, o, para mejor decir, se actualizó, el nombramiento de NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED como Generala del Ejército de Cuyo, con derecho a honores y haberes propios de su grado. Estábamos en el Año Sanmartiniano, y me pareció oportuno sacar del olvido una disposición que traducía fielmente el espíritu del LIBERTADOR, quien había querido dejar testimonio de su gratitud a la venerada imagen, a la que mejor asignada “decidida protección”. 
-          En forma paulatina hemos ido entrando en la materia candente. Procuro no incurrir en ninguna inexactitud a designio, en mantenerse dentro de un clima de equilibrio, de prudencia. Conversamos sobre la política Vaticana. La versación del General es inmensa en la materia. Se refiere a las corrientes que alientan OTTAVIANI, MONTINI, SPELLMAN. El reinado del Papa PÍO XII acaba de extinguirse, y con él una política de fricciones, de incomprensiones para los movimientos predominantemente sociales.


*EL JUSTICIALISMO y LA IGLESIA*

-          Estábamos ante un Pontífice “político”. Un carácter demasiado fuerte y autoritario para tender una mano hacia aquello que no estaba previsto en sus “esquemas”. No se cuidó de atacarnos en todos los terrenos con una “cuarentena” que se extendió más allá de nuestra caída. EL Ministro PAZ lo escuchó expedirse sobre el Justicialismo como producto de una concepción autoritaria. En esa coyuntura no guardó discreción ni equilibrio, exacerbado como estaba por sus amigos de Buenos Aires. Pero lo que yo podía de admitir como católico, no cabía tolerarlo como Presidencia de la República. El corolario de ese temperamento nos trajo vicisitudes  sin cuento. Puedo asegurarle que en ningún instante me he sentido desligado de los sentimientos que abracé en mi más temprana edad. Declaro que como católico siempre compaginé mi profesión de fe con la militancia activa en los ideales justicialistas. Ni mi Partido ni las organizaciones del Pueblo plantearon incompatibilidades ni disyuntivas de especie alguna, como las que consignaron equivocadamente los órganos periodísticos. Claro que no se pudo mantener que existía un conflicto entre Pueblo e Iglesia. Sin embargo, aunque los equivocados volvieron sobre sus pasos, el hecho concreto es que se ahondó el divorcio que desde la sombra alentaron los poderes internacionales. En mis conversaciones con MONSEÑOR ALUMNI y con MONSEÑOR PLAZA, hemos arribado a conclusiones tan coincidentes que hemos optado por no hacer el juego a nuestros jurados y comunes enemigos, al tiempo que establecimos las premisas de una comprensión cuyos resultados serán imperecederos. En esto me ha alentado la alta comprensión que nos brindara el  PAPA JUAN, ligado a nuestro quehacer por la Iglesia desde los años en que ejercía la Nunciatura del Vaticano en París. A ÉL LE CORRESPONDIÓ BUENA PARTE DE LA AYUDA MATERIAL QUE EL GOBIERNO ARGENTINO VOLCÓ SOBRE UNA EUROPA HAMBRIENTA, SIN POSIBILIDADES INMEDIATAS DE COLMAR SUS PRIMERAS NECESIDADES. 
-          El General PERÓN habla con contagioso entusiasmo de lo que hizo por la Iglesia:
-          Hice lo que nadie había hecho. Me preocupé de la dotación al clero. Antes de m i llegada al poder los obispos cobraban quinientos pesos (500$). Yo les subí a cinco mil. Los curas se defendían con ciento cincuenta pesos nacionales. Los herederos de DON BOSCO, de DON ORIONE, deambulaban por las zonas inhóspitas de la Patagonia sin calzado, cubiertos con harapos que no les hacían diferenciarse mucho de los mendigos. En la Argentina sólo había dos seminarios que amenazaban con caerse: construcciones seminarios. Construí iglesias con el mismo ritmo de nuestro crecimiento vegetativo de población. No se edificada un nuevo poblado sin que se levantara una iglesia. La enseñanza religiosa ni figuraba en los planes oficiales anteriores al justicialismo. Instituimos una ley de enseñanza religiosa.
-          Tengo entendido que ya en el año 1952 DETERMINADOS SECTORES DEL CLERO CORDOBÉS, a raíz de la celebración de un Congreso de jóvenes de la ACCIÓN CATÓLICA, pasaron a una virulencia que tenía todas las características de un plan de provocación.

*LA DEMOCRACIA CRISTIANA*

-          Costó mucho arrastrar a elementos responsables – puntualizó PERÓN -. Estábamos ante una maniobra de “apertura” para dar cabida a las huestes de esa masonería “blanca” que responde al nombre de Democracia Cristiana, que es el único partido católico que permiten los masones. En el caso que aludimos no se trató de un conflicto de ese carácter religioso, ni existe en nuestro país ningún problema de ese carácter. No estuvimos en guerra con ninguna religión. Los que gobernaron conmigo el país eran todos de origen cristiano, confesadamente católicos, y no tuvieron ningún motivo para arrepentirse de ese origen. Solamente pensábamos que si el cristianismo pudo abrirse camino ante tantas adversidades en sus comienzos, si en sus luchas más arduas y difíciles actuó siempre sin privilegios de ninguna naturaleza, debía seguir procedimiento de esta manera. Precisamente, cuando comenzó a tener privilegios dejó un poco de lado su auténtica doctrina que predicara CRISTO.
-          Es cierto que se movió en un plano estrictamente constitucional…
-          La Constitución Argentina exige que el presidente sea católico. Yo soy católico y he cumplido con mis deberes. No creo que todos los presidentes puedan decir lo mismo. La mayoría de ellos debieron jurar con mandiles en vez de bandas presidenciales. Yo no he recatado jamás ni mi militancia ni mi compromiso con lo que entiendo es algo más que una exteriorización elegante de señoras gordas. SOY TERCIARIO FRANCISCANO y MERCEDARIO. GRAN BAILÍO DE LA ORDEN DE MALTA. NADIE ME HA EXPULSADO DE LAS ÓRDENES. MÁS AÚN, EL APOYO MORAL DE QUIENES PROFESAN EN ELLAS ME HA SEGUIDO BAJO TODOS LOS CIELOS.  
-          En cuanto a la salida de la Argentina de MONSEÑOR TATO y de MONSEÑOR NOVOA, nos dice el General:

*MONSEÑOR TATO*

-          Para ser expulsados de la Argentina se precisa una orden firmada por mí. Yo no firme decreto alguno en tal sentido. Y NO CREO QUE NADIE LOS EXPULSARA VIOLENTAMENTE. Las fotos de su salida los muestran sonrientes. Alguien me dijo que les habían advertido la conveniencia de que se ocultaran o tomaran medidas de precaución porque se les acusaba de haber organizado la revolución…No sé el fundamento real de tales acusaciones, ya que aún hoy todo está muy confuso. Lo que sí puedo decirle es que yo no los expulsé. Mi conciencia, en esto, está muy tranquila. Sólo cabría añadir que lamento de veras los deplorables sucesos que dieron lugar a la tirantes de relaciones entre la Iglesia y el Estado.
-          En las tres o cuatro ocasiones en que volví sobre el tema, PERÓN se mostró como católico entero, y no aducía como respaldo de su sinceridad otro testimonio que el que surgía de su vida, impregnada de un fuerte sedimento moral. Ya se sabe hasta qué punto el sentir católico informaba la piadosa existencia de quienes le acompañaron en sus primeros matrimonios, Tanto AURELIA TIZÓN como EVITA mantuvieron un diálogo vivificante con la fe que fue el lenitivo y el consuelo que les acompañó hasta los bordes del sepulcro.
Le interrumpo en mi afán de llevar el diálogo hasta sus últimas consecuencias. Tomo ante algunas precauciones formales: 
-          Perdone que insistía en este punto, pero nadie mejor que usted puede ilustrarnos al respecto…
Con su bonhomía habitual, el General me allana el camino:

-          Estoy para servirlo. No olvido que las preguntas nunca suelen ser imprudentes; acaso sí las respuestas.
-          Hubo alguna verdad en aquello de que, en el VATICANO fue introducida una causa, para la posible canonización de la señora EVA DUARTE?
-          Es totalmente que se haya introducido tal causa de canonización de EVA PERÓN. Ella ESTA CANONIZADA EN EL CORAZÓN DEL PUEBLO QUE MANTIENE ALTARES CON SU RETRATO Y LE RINDE CULTO. NO HAY UN SOLO HOGAR HUMILDE EN NUESTRA PATRIA DONDE NO SE VENERE SU MEMORIA.
-          A PERÓN le es muy sensible el tema de EVITA. Se refiere a ella habitualmente con unción casi religiosa:

*…Y EL RETRATO DE EVITA*

-          Dos recuerdos traje consigo al salir de la Argentina. La imagen de la Virgencita de Luján, Patrona de mi Patria, y este retrato, que descansaba también sobre la mesa de luz, y que era el favorito de EVITA. Si me obligaran a desprenderme de mis bienes terrenos lucharía por conservarlos hasta el último extremo. Afuera hice fijar el escudo de la Orden de la Merced. Esos tres objetos que se podría adquirir en conjunto por un  centenar de pesos son para mí los de mayor valor simbólico. Con la Virgen he mantenido mi fe en la religión,  con la imagen de EVITA la fe en mi Pueblos, y con la cruz blanca de la ORDEN mi concepción filosófica de la vida.

-          Al primer obispo de RESISTENCIA, MONSEÑOR DE CARLO, solía referirse PERÓN con bastante frecuencia. Quien fuera su sucesor, MONSEÑOR ALUMNI, contaba asimismo con tantas acreditadas virtudes, que el General no reparaba en citarlos como “dos varones que habían hecho palpitante realidad la denominación de “hermanos en Cristo”- ALUMNI había retorno de Roma por aquellos días, y al solo efecto de tomar contacto con PERÓN, dispuso una escala prolongada en MADRID. Empero, un mal inesperado y de características nada comunes lo postró en su lecho hasta que expiró a las pocas horas de pisar suelo argentino. Mientras permaneció en la capital española. ALUMNI reclamó constantemente la presencia de PERÓN, y no es excesivo señalar que hasta en su agonía elevo oraciones por la ventura de su Patria y por el hombre que tan enérgicamente la simbolizada. Esta  irreparable pérdida dejó profundas huellas en el ánimo de PERÓN y cada vez que evocábamos la figura de ALUMNI le corrían gruesas lágrimas por las mejillas.

El nombre del Papa JUAN estaba en labios de PERÓN en forma casi constante. Creo que el General vivió al Santo Padre, transitando por los vericuetos más recónditos del alma del Pastor de ROMA. Cuando se difundió por el mundo la Encíclica “Mater et Magistra”, en la que el Vicario de Cristo hace llegar a la cristiandad la palabra doctrinaria de la Iglesia, PERÓN SE SINTIÓ INVADIDO POR VERDADEROS TRANSPORTES DE ENTUSIASMO. Leyó y releyó sus enseñanzas y alabó jubiloso el alto espíritu que lo alentaba; a mí, particularmente, me confió:
-          Esa sabia y prudente Encíclica reafirma conceptos que también hace casi veinte años venimos sosteniendo los Justicialistas argentinos, aunque con la oposición sistemática de algunos sectores del clero nacional que, ahora, han de haber comprendido su error si no desean colocarse frente a la palabra y la obra de este extraordinario PONTÍFECE, verdadero Padre Santo de una humanidad que todavía no ha querido transitar por los verdaderos caminos del EVANGELIO de CRISTO.
-          Le pregunté a PERÓN si en la Iglesia, las revoluciones provienen desde abajo, como en las demás sociedades, o de arriba, por ser una sociedad teocrática.
-          Vienen de dentro – fue la respuesta.
-          Supone esto que, en su opinión, JUAN XXIII ha trazado el camino de una gran RENOVACIÓN.  
-          ESTAMOS ANTE UN PAPA REVOLUCIONARIO – aseveró el General, para agregar: Él ha pontificado como maestro, pero también ha sabido dialogar; Él, por el camino de la comprensión, ha sido el Papa que ha llegado más cerca de la unidad; Él, anciano de 80 años, puso mano a la reunión de la Iglesia con el calor de la más auténtica juventud. Pienso que JUAN XXIII, EL BUENO, no nos dejado. Queda entre nosotros el legado de su enseñanza, el camino trazado para el diálogo y la comprensión, una “línea” en fin, que no fácilmente se torcerá. Sus cuatro años y medio de pontificado no terminan el 3 de junio de 1963. Indudablemente la presencia del Papa JUAN se dejará sentir por mucho tiempo. 
-          Un acto que vino a dar por concluida la confusa situación existente en cuanto a la religiosidad de PERÓN  y que agitaban especialmente las fuerzas antiperonistas de la Argentina que no deseaban un acercamiento entre la Iglesia y el General, consistió en la visita del Obispo de Madrid-ALCALÁ y Patriarca de las Indias,  MONSEÑOR EIJO y GARAY. Se efectuó en la finca campestre “17 de Octubre”, residencia del ex mandatario argentino. Hasta allí se allegó el ilustre prelado español, de quien ISABELITA hablaba con encendido entusiasmo. A estar a mis afirmaciones, el citado prelado había recibido instrucciones del Secretario de Estado de la Santa Sede, CARDENAL AMLETO CICOGNANI PARA QUE LA SITUACIÓN DE PERÓN, en lo referente a la Iglesia Católica, quedase aclarada en breve tiempo. Ese 13 de febrero de 1963, pese a los infundios y malos entendidos, quedó aclarado en forma definitiva que PERÓN siempre había permanecido FIEL al catolicismo. El Obispo español dio la absolución a PERÓN, quien la recibió de RODILLAS. 

*MONSEÑOR LEOPOLDO EIJO y GARAY y LA ABSOLUCIÓN DE PERÓN* 

-          En agosto de 1962 yo había salido al paso de algunos malintencionados en las páginas de “A B C”. PERÓN prefería no polemizar ni defenderse al respecto.
-          Por su parte el VATICANO –me explicó el General- no había dado, en ningún momento, desde 1955, una expresa declaración sobre el hecho agitado en Buenos Aires. A SU VEZ LA LEGISLACIÓN CANÓNICA establecía que solamente el Papa podía EXCOMULGAR a los jefes de Estado, lo que debe hacerse de modo nominal, aparte de que pertenecía a la Orden de Malta y, por lo cual, de haber sido expulsado del seno de la Iglesia no hubiera podido seguir perteneciendo a la misma. Como ninguno de estos dos casos se había producido era lícito suponer que nunca hubo la tan mentada excomunión –concluía el expositor.
-          Ese temperamento coincidía en un todo con el parecer de los antiguos CANCILLERES REMORINO, BRAMUGLIA y CAVAGNA MARTÍNEZ. Los dos primeros recurrieron hasta los Tribunales vaticanos en tren de consulta. CAVAGNA MARTÍNEZ, por su parte, había agotado las instancias en su consulta a los canonistas españoles. 
-          PENSÉ que toda una amarga etapa quedaba atrás, y que la visita de EIJO-GARAY sellaba una comunión que jamás debió haber sido rota. Una conspiración internacional había estado a punto de quebrar la unidad espiritual de los argentinos. Conspiraciones de SACRISTÍA habían utilizado el púlpito como tribuna de mitines y desórdenes que precipitaron a nuestro pueblo de creyentes a situaciones tan anómalas como inexplicables. Todos había pasado felizmente, como una pesadilla.
-          Yo lo veía entrar a PERÓN a la Catedral de Buenos Aires, -camino del Congreso- donde juraría, ante el altar de su fe, sostener la honra de los argentinos. Alguna otra tarde, y en compañía de los PP. VARELA y CARRERAS, arribaría a la Basílica de LUJÁN, para prosternarse ante la Patrona de América, pidiendo que interciera ante el Todopoderoso en  acción de Gracias. 
-          Entró el General a su dormitorio para traerme la copia de una Oración a la Virgen. Él la había pronunciado, según me explicó, una vez que el Cardenal primado efectuara la imposición de una corona de oro a la histórica IMAGEN DE LUJÁN. Luego de prosternarse ante el Altar de la Plaza de Mayo musitó: 
-          MUCHAS VECES he levantado mis ojos hacia vuestra imagen, que ha sido permanente compañía de mi fe por todos los caminos de mi vida…Desde la humildad de vuestra imagen, materializada en vuestra pequeñez y en vuestro rostro tostado por el sol de nuestra tierra criolla; y desde vuestra propia historia que ensalzó a los humildes y humilló a los soberbios para enseñarles el camino de la humildad; desde vuestra imagen donde fueron grabadas para siempre con  divina inspiración, nos llegan vuestras dos consignas maternales: la paz y la justicia. Os  pedimos la ayuda de DIOS para que mirando vuestra imagen nunca olvidemos que “solamente los humildes salvarán a los humildes”…No queremos paz si no es justa, según vuestra consigna. Precisamente, para que se cumpla vuestro anhelo infinito de paz, nos proponemos y os prometemos, madre de los argentinos, luchar por la justicia entre los hombres y entre los pueblos”…


DIARIO PAMPERO Cordubensis  Nº 457
INSTITUTO EREMITA URBANUS
Córdoba del Tucumán y de la Nueva Andalucía, a 29 de junio del Año del Señor de 2012. FIESTA DE SAN PEDRO Y SAN PABLO, Aps. Sopla el Pampero. ¡VIVA LA PATRIA! ¡LAUS DEO TRINITARIO! ¡VIVA HISPANOAMÉRICA! Por la VIRGEN DE LUJÁN. Gspp*